-Señor Hillard, ¿se considera muy gracioso?.
-Antes sí. Hubo un tiempo en que me creía divertido. Pero gracias a usted sé que me equivoqué. Gracias.
"Señora Doubtfire" Chris Columbus
Cuando llevé a las bebas al pediatra intuía que de la visita saldría una entrada, por eso de que les tocaban las vacunas y tal. Lo que no imaginaba era que el mayor berrinche me lo llevaría yo.
El aspecto médico fue bien. Las niñas crecen como es debido, pesan lo que tienen que pesar y las inyecciones no les duelen. Sus reflejos también van bien, ya aguantan un poco la cabeza y siguen objetos con la mirada. Incluso han empezado a sonreír, cosa que, como conté en el anterior post, me traía un poco de cabeza.
Pero claro, una cosa es sonreír y otra la fiesta que se montó en la consulta.
Nuestra pediatra es una señora parecida a Carmen Machi, pero en seca. Al menos conmigo es un pelín cortante. Con las niñas es un poco más alegre, pone vocecita cuando les habla y tal. Tampoco nada especial, pero el otro día a Lili le hizo mucha gracia.
Ya había terminado la revisión, le estaba colocando el pañal cuando de pronto empezó a sonreír sin motivo aparente. Se conoce que le hizo gracia la cara de la doctora y ésta al ver que la niña sonreía se vino arriba y empezó a hacerle monerías. Y entonces empezó el descojone.
Jamás había visto a Lili reírse de esa forma y el jolgorio se contagió a sus hermanas, que empezaron a reírse también en sus carritos.
Como cosa normal, la alegría de mis hijas me llenó de dicha y durante un momento fui la mujer más feliz del mundo. Pero la parranda no acababa y entonces empecé a pensar.
¿Después de todos los juegos, de todas las gansadas y de todas las canciones que improviso a diario para divertirlas va a ser esta tía asquerosa quien las haga reír sin proponérselo siquiera?.
-¿Se ríen mucho en casa?.-preguntó la pediatra, con las risas aún de fondo.
-Pues la verdad es que no.-contesté.
-¿Pero juegas con ellas y eso?.
-Sí, sí... si además en mi casa somos todos muy graciosos.
-Pues mira...
Ese "Pues mira", como una especie de reproche victorioso fue la gota que colmó el vaso. Quizá no sepa cómo hacer reír a mis hijas, pero en todo este tiempo he aprendido muy bien las cosas que les hacen llorar. Basta con que oigan una cremallera.
Así, como el que no quiere la cosa abrí el bolso y las carcajadas se convirtieron en llanto en cuestión de segundos. Se acabó el cachondeo, coño ya.
-Esta tía es gilipollas.-dije en el coche de vuelta a casa.
-Has cerrado el bolso a propósito.-exclamó el profesor.-Con lo bien que se lo estaban pasando.
-Esto es un hospital. Aquí no viene uno a reírse.
Una buena madre debe anteponer la felicidad de sus hijos a cualquier cosa. Pero hay otra cosa que se debe tener en cuenta sobre las madres: a una madre no se le tocan los cojones.
jueves, 11 de agosto de 2016
viernes, 22 de julio de 2016
CAPÍTULO 21. HUMOR DE BEBÉ
"La risa es, por definición, saludable."
Doris Lessing
Dos meses y medio después de venir al mundo las supernenas siguen progresando adecuadamente, aunque como fueron prematuras hay que restar un mes a su desarrollo. En realidad es como si tuvieran un mes y medio y me han dicho que debo corregir la fecha más o menos durante los primeros dos años.
Por eso es demasiado pronto para que hagan gorgoritos, sonrían o me lancen al menos una sonrisa.
Y eso que ya he puesto en práctica todo lo que se me ha ocurrido para que suelten una carcajada:
1. Mover sus manitas y sus brazos de forma hilarante:
2. Ponerlas al teléfono cuando llama mi madre:
3. Darme leches bailando:
4. Darme leches haciendo labores domésticas:
5. Darle leches a terceros:
6. Prepararles fiestas sorpresa:
7. Hacerles cosquillas:
8. Darle más leches a terceros:
Quizá el problema es que no les mola el humor físico. Voy a esperar unos días y si sigo sin obtener resultados empezaré a probar con historias más elaboradas:
domingo, 3 de julio de 2016
CAPÍTULO 20. GORRITOS EXISTENCIALES
"En cierto momento de la vida se desea un hijo. Quizá para morir un poco menos cuando se muere."
Françoise Sagan
Cuando tienes hijos entiendes un poco más lo que es la vida.
Creo que la primera cosa que me enseñaron en el colegio es que todos los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Si os fijáis veréis que después de reproducirse no ocurre nada de valor en este ciclo y aunque suene simplista algunas criaturas lo llevan a rajatabla.
El mejor ejemplo que se me ocurre es el de los salmones, que tras desovar mueren de forma inmediata. Ahí es donde se demuestra que el único objetivo de su vida es perpetuar la especie y una vez cumplida esta misión la existencia del pececillo no tiene ya sentido.
Por suerte los seres humanos hemos evolucionado más allá de los fines meramente biológicos y cualquier persona puede realizarse de mil maneras y llevar una vida totalmente satisfactoria sin descendencia.
Pero como digo, cuando tienes hijos entiendes mejor a los salmones.
Olvidémonos de los hijos por un momento. Pensemos en nosotros como individuos. ¿Cuál es el mayor miedo del ser humano?. Pues después del temor a que Jesulín de Ubrique saque otro disco el mayor miedo es la muerte.
La ciencia nos ha prolongado la vida de forma extraordinaria, pero morirse sigue siendo inevitable. La naturaleza quiere que muramos, pero no quiere que desaparezcamos, de modo que lo más parecido a la inmortalidad es tener hijos.
Los genes al final son información y al reproducirnos hacemos una copia de seguridad de nosotros mismos a través de otro ser. Un miniyo. Es cierto que para llevar a cabo el proceso nuestros datos se mezclan con los de otro señor o señora, digamos que es la forma que tiene la naturaleza de matar dos pájaros de un tiro.
Mucha gente anhela poder descargar sus pensamientos, su personalidad, su alma, en un ordenador y así vivir eternamente (es una frikada, pero hay gente intentándolo de verdad). Pues tener hijos es parecido, sólo que en este caso el ordenador se caga encima al principio.
Naturalmente todas estas ideas las puede entender cualquiera sin prole, sobre todo si pensáis en vuestro padres. Hacerlo a la inversa es siempre más complicado, porque todos, especialmente de jóvenes, nos negamos a aceptar que nos parecemos a nuestros padres, pero es inevitable. Está en los genes.
Al final todo se resumen en aquella escena de "El rey león" en la que Rafiki le dice a Simba que su padre no ha muerto, porque sigue vivo dentro de él.
Un día yo también desapareceré, tal vez en una estampida de ñus, tal vez no. Pero no me iré totalmente de este mundo, porque me he reproducido (de hecho me he multiplicado).
Creo que por eso todos los animales estamos programados, sino para amar, al menos sí para proteger a nuestra descendencia. Olvidaos de la supervivencia de la especie. Un conejo no sabe cuántos conejos hay en el mundo, si sus crías son las últimas del planeta o si hay tantas que por su culpa desaparecerá la Tierra. Y se la pela. Luchará por sus crías porque todos nos queremos a nosotros mismos y nuestros hijos no son más que versiones nuestras en miniatura.
¿Y a qué viene todo este rollo?. Bueno, tener hijos te aflora la vena existencialista, pero no es eso. Este post es una manera de justificarme.
Porque cualquiera que vea a mis hijas con los gorritos veraniegos que llevan puede pensar que no las quiero. Pero como he explicado, estamos programados para querer a nuestros hijos, está probado científicamente.
Además, está haciendo mucho calor, así que hay que protegerlas a toda costa, aunque parezcan tres mini domingueras.
Françoise Sagan
Cuando tienes hijos entiendes un poco más lo que es la vida.
Creo que la primera cosa que me enseñaron en el colegio es que todos los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Si os fijáis veréis que después de reproducirse no ocurre nada de valor en este ciclo y aunque suene simplista algunas criaturas lo llevan a rajatabla.
El mejor ejemplo que se me ocurre es el de los salmones, que tras desovar mueren de forma inmediata. Ahí es donde se demuestra que el único objetivo de su vida es perpetuar la especie y una vez cumplida esta misión la existencia del pececillo no tiene ya sentido.
Por suerte los seres humanos hemos evolucionado más allá de los fines meramente biológicos y cualquier persona puede realizarse de mil maneras y llevar una vida totalmente satisfactoria sin descendencia.
Pero como digo, cuando tienes hijos entiendes mejor a los salmones.
Olvidémonos de los hijos por un momento. Pensemos en nosotros como individuos. ¿Cuál es el mayor miedo del ser humano?. Pues después del temor a que Jesulín de Ubrique saque otro disco el mayor miedo es la muerte.
La ciencia nos ha prolongado la vida de forma extraordinaria, pero morirse sigue siendo inevitable. La naturaleza quiere que muramos, pero no quiere que desaparezcamos, de modo que lo más parecido a la inmortalidad es tener hijos.
Los genes al final son información y al reproducirnos hacemos una copia de seguridad de nosotros mismos a través de otro ser. Un miniyo. Es cierto que para llevar a cabo el proceso nuestros datos se mezclan con los de otro señor o señora, digamos que es la forma que tiene la naturaleza de matar dos pájaros de un tiro.
Mucha gente anhela poder descargar sus pensamientos, su personalidad, su alma, en un ordenador y así vivir eternamente (es una frikada, pero hay gente intentándolo de verdad). Pues tener hijos es parecido, sólo que en este caso el ordenador se caga encima al principio.
Naturalmente todas estas ideas las puede entender cualquiera sin prole, sobre todo si pensáis en vuestro padres. Hacerlo a la inversa es siempre más complicado, porque todos, especialmente de jóvenes, nos negamos a aceptar que nos parecemos a nuestros padres, pero es inevitable. Está en los genes.
Al final todo se resumen en aquella escena de "El rey león" en la que Rafiki le dice a Simba que su padre no ha muerto, porque sigue vivo dentro de él.
Un día yo también desapareceré, tal vez en una estampida de ñus, tal vez no. Pero no me iré totalmente de este mundo, porque me he reproducido (de hecho me he multiplicado).
Creo que por eso todos los animales estamos programados, sino para amar, al menos sí para proteger a nuestra descendencia. Olvidaos de la supervivencia de la especie. Un conejo no sabe cuántos conejos hay en el mundo, si sus crías son las últimas del planeta o si hay tantas que por su culpa desaparecerá la Tierra. Y se la pela. Luchará por sus crías porque todos nos queremos a nosotros mismos y nuestros hijos no son más que versiones nuestras en miniatura.
¿Y a qué viene todo este rollo?. Bueno, tener hijos te aflora la vena existencialista, pero no es eso. Este post es una manera de justificarme.
Porque cualquiera que vea a mis hijas con los gorritos veraniegos que llevan puede pensar que no las quiero. Pero como he explicado, estamos programados para querer a nuestros hijos, está probado científicamente.
Además, está haciendo mucho calor, así que hay que protegerlas a toda costa, aunque parezcan tres mini domingueras.
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| La maternidad es como caminar sobre hielo. A veces hay que dejar la dignidad a un lado en pos de la supervivencia |
martes, 21 de junio de 2016
CAPÍTULO 19. PEQUEÑAS DIFERENCIAS
Encuentro tanta diferencia entre yo y yo mismo como entre yo y los demás.
Michel de Montaigne
¿Nunca os habéis preguntado cómo diferencian los osos polares a sus crías?. Supongo que es fácil, porque si bien son todas del mismo color, los animales tienen un olfato muy fino y por ahí las distinguirán. Otra teoría es que les dé lo mismo. Total, no tienen que llamar a sus crías por ningún nombre, con que obedezcan a la madre le da igual que la cría que corra más sea la número 1 o la número 3.
Pero con los humanos es distinto. Cuando se tienen gemelos el resto de la gente es incapaz de ver las diferencias y no comprenden cómo las madres no optamos todas por el método de la foto. Yoli hace poco me trasladó sus dudas mientras veíamos a las bebas dormir dulcemente.
-¿No te da miedo que algún día por lo que sea se queden las tres desnudas a la vez y no puedas distinguirlas nunca?. Imagínate, desde entonces no sabrías si a la que llamas Lili es la Lili original.
-Yo es que las veo muy distintas.
-Qué dices.
-Para empezar Jackie es más pequeña que las otras. Y luego los gestos de cada una son inconfundibles.
-¿Pero qué gestos?, si se pasan durmiendo 20 horas al día.
-Pues hasta para dormir son distintas. Angie es la única que no llora nada más despertarse y sólo ella se mete toda la mano en la boca. Y Lili cuando eructa se asusta y hay que cantarle para que no llore.
-Todo lo que tú quieras, pero no tienes cojones de vestirlas a todas del mismo color.
-Ya te digo que Jackie es más pequeña. Y para distinguir a las otras sólo tengo que darles de comer. Si se queda roque mientras come es Lili. Si quiere más y más y más es Angie.
-¿Ah sí?.
-Sí. Angie se está tomando la lactancia como si fuera "Los juegos del hambre".
-¿Por eso es la única que duerme con un peluche?.
-Sí. Lo triste es que ese muñeco era antes de Jackie, pero Angie se ha hecho con él. Creo que está buscando aliados.
-¿Pero tú crees que...?, o sea, no pueden entender que son hermanas, ¿pero tú crees que saben que hay dos bebés más a su alrededor?.
-Bueno, ver no ven mucho todavía, pero se oyen, así que algo deben olerse. Literalmente además.
-¿Y cagan todas a la vez?.
-Lo estamos entrenando. Llamé a una profesora de natación sincronizada para ver si me echaba una mano, pero parece ser que no tiene nada que ver.
-¿Entonces?.
-Lo hacen después de cada toma. ¿En qué orden?, nunca se sabe. Ahí es donde está la magia.
-Vamos, que es uno de los momentos más emocionantes del día, ver si ya han cagado.
-Di lo que quieras, pero estoy pensando montar apuestas. Por ejemplo, me juego 5 euros a que Lili es la primera esta tarde.
-Bah, pero la tendrás más que fichada.
-No, no. De hecho me la estoy jugando, porque hoy casi ni quería comer, pero me ha dado ese presentimiento. ¿Tú cuál dices?.
-¿Yo?.
-Sí, te regalo los primeros 10 euros.
-Estás fatal.
-Si quieres te paso el cuaderno con sus estadísticas, para apostar con más conocimiento.
-¿Qué cuaderno?, ¿tienes apuntados los horarios de sus cacas?.
-Tengo apuntado hasta las veces que bostezan.
¿Tendrán estas inquietudes los osos polares?.
Michel de Montaigne
¿Nunca os habéis preguntado cómo diferencian los osos polares a sus crías?. Supongo que es fácil, porque si bien son todas del mismo color, los animales tienen un olfato muy fino y por ahí las distinguirán. Otra teoría es que les dé lo mismo. Total, no tienen que llamar a sus crías por ningún nombre, con que obedezcan a la madre le da igual que la cría que corra más sea la número 1 o la número 3.
Pero con los humanos es distinto. Cuando se tienen gemelos el resto de la gente es incapaz de ver las diferencias y no comprenden cómo las madres no optamos todas por el método de la foto. Yoli hace poco me trasladó sus dudas mientras veíamos a las bebas dormir dulcemente.
-¿No te da miedo que algún día por lo que sea se queden las tres desnudas a la vez y no puedas distinguirlas nunca?. Imagínate, desde entonces no sabrías si a la que llamas Lili es la Lili original.
-Yo es que las veo muy distintas.
-Qué dices.
-Para empezar Jackie es más pequeña que las otras. Y luego los gestos de cada una son inconfundibles.
-¿Pero qué gestos?, si se pasan durmiendo 20 horas al día.
-Pues hasta para dormir son distintas. Angie es la única que no llora nada más despertarse y sólo ella se mete toda la mano en la boca. Y Lili cuando eructa se asusta y hay que cantarle para que no llore.
-Todo lo que tú quieras, pero no tienes cojones de vestirlas a todas del mismo color.
-Ya te digo que Jackie es más pequeña. Y para distinguir a las otras sólo tengo que darles de comer. Si se queda roque mientras come es Lili. Si quiere más y más y más es Angie.
-¿Ah sí?.
-Sí. Angie se está tomando la lactancia como si fuera "Los juegos del hambre".
-¿Por eso es la única que duerme con un peluche?.
-Sí. Lo triste es que ese muñeco era antes de Jackie, pero Angie se ha hecho con él. Creo que está buscando aliados.
-¿Pero tú crees que...?, o sea, no pueden entender que son hermanas, ¿pero tú crees que saben que hay dos bebés más a su alrededor?.
-Bueno, ver no ven mucho todavía, pero se oyen, así que algo deben olerse. Literalmente además.
-¿Y cagan todas a la vez?.
-Lo estamos entrenando. Llamé a una profesora de natación sincronizada para ver si me echaba una mano, pero parece ser que no tiene nada que ver.
-¿Entonces?.
-Lo hacen después de cada toma. ¿En qué orden?, nunca se sabe. Ahí es donde está la magia.
-Vamos, que es uno de los momentos más emocionantes del día, ver si ya han cagado.
-Di lo que quieras, pero estoy pensando montar apuestas. Por ejemplo, me juego 5 euros a que Lili es la primera esta tarde.
-Bah, pero la tendrás más que fichada.
-No, no. De hecho me la estoy jugando, porque hoy casi ni quería comer, pero me ha dado ese presentimiento. ¿Tú cuál dices?.
-¿Yo?.
-Sí, te regalo los primeros 10 euros.
-Estás fatal.
-Si quieres te paso el cuaderno con sus estadísticas, para apostar con más conocimiento.
-¿Qué cuaderno?, ¿tienes apuntados los horarios de sus cacas?.
-Tengo apuntado hasta las veces que bostezan.
¿Tendrán estas inquietudes los osos polares?.
lunes, 6 de junio de 2016
CAPÍTULO 18. LILI
"El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca."
"Harry Potter y la Orden del Fénix" J.K. Rowling
En todas las películas y series de televisión la figura de la madre representa siempre la cordura y la responsabilidad, permanentemente en guerra con la simpática torpeza del padre. ¿Pero que es lo que ocurre cuando la madre es la más gansa de la pareja?.
Los que seguís mi blog de cine sabéis que recientemente he estado viendo la saga de Harry Potter, y aunque mis hijas son aún muy jóvenes para comprenderla eso no iba a impedir que me divirtiera con ellas.
-¿Y eso que tiene la niña en la frente?.-dijo el Profesor al llegar a casa tras un duro día de trabajo. No parecía muy contento con la marca que le había dibujado a Lili imitando la cicatriz de Harry Potter.
-Se lo he hecho yo. ¿A que le queda bien?.
-Pero se le podrá quitar, ¿no?.
-Sí, pero yo estoy pensando en dejárselo.
-¿Qué?.
-A ella le gusta, y desde que se lo he pintado las demás la tratan como con más respeto.
-Tú estás fatal.
-Di lo que quieras, pero yo ya no me imagino a Lili sin la marca, fíjate.
Después de la dramática aparición de Jackie y el elaborado seguimiento de Angie puede parecer que no me he currado mucho la presentación de Lili en el blog, pero no creáis que la elegí al azar para dibujarle la marca de Harry Potter.
Ser la mediana de tres hermanos puede resultar frustrante, siempre llegas a todo después que el primogénito y ni siquiera tienes el honor de ser la pequeña de la casa.
Mis hijas sólo se llevan unas horas de diferencia, pero la hermana mayor siempre es la hermana mayor y la pequeña es la pequeña, así que es mi deber hacer todo lo posible para que Lili sienta que también es especial. Por eso la escogí a ella para que llevase la marca del elegido y pienso hacerla cómplice de todas mis ocurrencias.
Su padre no lo entenderá nunca, pero yo sí. Después de todo también soy la segunda de tres hermanos.
Lo que no debí usar fue un rotulador indeleble. Pero joder, estoy aprendiendo. No me agobiéis.
"Harry Potter y la Orden del Fénix" J.K. Rowling
En todas las películas y series de televisión la figura de la madre representa siempre la cordura y la responsabilidad, permanentemente en guerra con la simpática torpeza del padre. ¿Pero que es lo que ocurre cuando la madre es la más gansa de la pareja?.
Los que seguís mi blog de cine sabéis que recientemente he estado viendo la saga de Harry Potter, y aunque mis hijas son aún muy jóvenes para comprenderla eso no iba a impedir que me divirtiera con ellas.
-¿Y eso que tiene la niña en la frente?.-dijo el Profesor al llegar a casa tras un duro día de trabajo. No parecía muy contento con la marca que le había dibujado a Lili imitando la cicatriz de Harry Potter.
-Se lo he hecho yo. ¿A que le queda bien?.
-Pero se le podrá quitar, ¿no?.
-Sí, pero yo estoy pensando en dejárselo.
-¿Qué?.
-A ella le gusta, y desde que se lo he pintado las demás la tratan como con más respeto.
-Tú estás fatal.
-Di lo que quieras, pero yo ya no me imagino a Lili sin la marca, fíjate.
Después de la dramática aparición de Jackie y el elaborado seguimiento de Angie puede parecer que no me he currado mucho la presentación de Lili en el blog, pero no creáis que la elegí al azar para dibujarle la marca de Harry Potter.
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| Desde que tiene su marca Lili es capaz de sostenerle la mirada a cualquiera |
Ser la mediana de tres hermanos puede resultar frustrante, siempre llegas a todo después que el primogénito y ni siquiera tienes el honor de ser la pequeña de la casa.
Mis hijas sólo se llevan unas horas de diferencia, pero la hermana mayor siempre es la hermana mayor y la pequeña es la pequeña, así que es mi deber hacer todo lo posible para que Lili sienta que también es especial. Por eso la escogí a ella para que llevase la marca del elegido y pienso hacerla cómplice de todas mis ocurrencias.
Su padre no lo entenderá nunca, pero yo sí. Después de todo también soy la segunda de tres hermanos.
Lo que no debí usar fue un rotulador indeleble. Pero joder, estoy aprendiendo. No me agobiéis.
lunes, 30 de mayo de 2016
CAPÍTULO 17. ANGIE
-¿Por qué no duermes?. Cuando te veo con los ojos abiertos me das miedo.
"Por un puñado de dólares" Sergio Leone
¿Sabéis ese vídeo de una mamá panda que casi sufre un infarto al estornudar su cría?. Pues más o menos así fue mi vida los primeros días tras el nacimiento de mis hijas.
El más leve movimiento me resultaba apasionante y espectacular, y cada vez que emitían el más mínimo sonido se me paraba el corazón varios segundos.
Estaba convencida de que si dejaba de mirarlas un instante se pondrían a hacer algo increíble, como la rana aquella de la Warner, de modo que he estado vigilándolas sin descanso todo este tiempo y he llegado a una interesante conclusión.
Todas esas horas de observación me han permitido estudiar el comportamiento de mis hijas y aunque parezca imposible que en tan pocos días den muestras de personalidad, la mayor de ellas, Angie, se ha rebelado como un bebé de lo más analítico e inquisitivo.
De hecho tras varias semanas contemplándola decidí ponerme a tomar notas para evaluar sus progresos y de momento esto es lo que tengo:
·DÍA 1:
9:14: Angie despierta y hace un amago de llanto hasta comprobar que es su peluche, el Señor Pollito, quien está a su lado. Tras identificarle se tira un pedo y vuelve a dormir.
18:47: Llega el momento del segundo baño de su vida. Cuando la cojo para meterla en la bañera su mano acaricia mi barbilla. Creo que ha intentado darme una hostia con todas sus fuerzas.
·DÍA 2:
00:31: Todas se ponen a llorar, pero en cuanto Angie para las otras dos dejan de llorar de inmediato.
20:50: Acabo de cambiarle el pañal y le doy al Señor Pollito para entretenerla mientras cambio a sus hermanas. Cuando termino con Jackie observo que el Señor Pollito se encuentra abandonado y Angie le ha quitado a Lili a Doña Jirafa Alegre. Lili comienza a llorar. Jackie comienza a llorar. Pongo orden y tras darle a cada una su peluche la cosa se estabiliza.
20:56: Percibo un desagradable olor. Angie se ha cagado, pero no llora. Su gesto es más bien de satisfacción.
·DÍA 3:
14:36: Agito un juego de llaves ante las trillizas. Jackie es la primera en ponerse a llorar, seguida rápidamente por Lili. Angie las mira como diciendo "¿En serio?". Termina llorando también, pero intuyo que lo hace más por la frustración que por las llaves.
17:53: Durante nuestro paseo vespertino una señora se ha puesto a hacerle monerías a las niñas. Angie ha escupido su chupete, creo que con la intención de tirárselo a la cara.
·DÍA 4:
11:07: Mi madre coge a Angie en brazos. Su cara es similar a la del gato de abajo.
19:22: Angie se ha metido el puño en la boca. Le ofrezco el chupete, y aunque lo rechaza un instante termina aceptándolo.
19:24: Angie ha escupido el chupete e intenta comerse al Señor Pollito.
A veces estoy tentada de lanzarle a la cuna un cuaderno de sudokus a ver qué hace, pero creo que es mejor esperar, al menos hasta que aprenda a darse la vuelta ella sola.
De momento seguiré estudiando su conducta y su extraña relación con el Señor Pollito.
"Por un puñado de dólares" Sergio Leone
¿Sabéis ese vídeo de una mamá panda que casi sufre un infarto al estornudar su cría?. Pues más o menos así fue mi vida los primeros días tras el nacimiento de mis hijas.
El más leve movimiento me resultaba apasionante y espectacular, y cada vez que emitían el más mínimo sonido se me paraba el corazón varios segundos.
Estaba convencida de que si dejaba de mirarlas un instante se pondrían a hacer algo increíble, como la rana aquella de la Warner, de modo que he estado vigilándolas sin descanso todo este tiempo y he llegado a una interesante conclusión.
Todas esas horas de observación me han permitido estudiar el comportamiento de mis hijas y aunque parezca imposible que en tan pocos días den muestras de personalidad, la mayor de ellas, Angie, se ha rebelado como un bebé de lo más analítico e inquisitivo.
De hecho tras varias semanas contemplándola decidí ponerme a tomar notas para evaluar sus progresos y de momento esto es lo que tengo:
·DÍA 1:
9:14: Angie despierta y hace un amago de llanto hasta comprobar que es su peluche, el Señor Pollito, quien está a su lado. Tras identificarle se tira un pedo y vuelve a dormir.
18:47: Llega el momento del segundo baño de su vida. Cuando la cojo para meterla en la bañera su mano acaricia mi barbilla. Creo que ha intentado darme una hostia con todas sus fuerzas.
·DÍA 2:
00:31: Todas se ponen a llorar, pero en cuanto Angie para las otras dos dejan de llorar de inmediato.
20:50: Acabo de cambiarle el pañal y le doy al Señor Pollito para entretenerla mientras cambio a sus hermanas. Cuando termino con Jackie observo que el Señor Pollito se encuentra abandonado y Angie le ha quitado a Lili a Doña Jirafa Alegre. Lili comienza a llorar. Jackie comienza a llorar. Pongo orden y tras darle a cada una su peluche la cosa se estabiliza.
20:56: Percibo un desagradable olor. Angie se ha cagado, pero no llora. Su gesto es más bien de satisfacción.
·DÍA 3:
14:36: Agito un juego de llaves ante las trillizas. Jackie es la primera en ponerse a llorar, seguida rápidamente por Lili. Angie las mira como diciendo "¿En serio?". Termina llorando también, pero intuyo que lo hace más por la frustración que por las llaves.
17:53: Durante nuestro paseo vespertino una señora se ha puesto a hacerle monerías a las niñas. Angie ha escupido su chupete, creo que con la intención de tirárselo a la cara.
·DÍA 4:
11:07: Mi madre coge a Angie en brazos. Su cara es similar a la del gato de abajo.
19:22: Angie se ha metido el puño en la boca. Le ofrezco el chupete, y aunque lo rechaza un instante termina aceptándolo.
19:24: Angie ha escupido el chupete e intenta comerse al Señor Pollito.
A veces estoy tentada de lanzarle a la cuna un cuaderno de sudokus a ver qué hace, pero creo que es mejor esperar, al menos hasta que aprenda a darse la vuelta ella sola.
De momento seguiré estudiando su conducta y su extraña relación con el Señor Pollito.
martes, 24 de mayo de 2016
CAPÍTULO 16. JACKIE
-Si te caes tú, nos caemos todos.
"Llamaradas" Ron Howard
Este blog no ha resultado como yo quería. Cuando lo abrí estaba convencida de que podría llenarlo de anécdotas divertidísimas sobre el embarazo, que escribiría un montón y que me ayudaría a reírme de los problemas y dudas de esta situación.
Pensaréis que soy muy dura, que he hecho lo que he podido y que me ha vencido el inevitable cansancio que supone la gestación, más aún tras descubrir que se trataba de un embarazo múltiple, pero no ha sido así.
Por supuesto, todo cambió cuando me dijeron que iba a tener tres hijas, pero no por los motivos que imagináis.
He callado por miedo durante todos estos meses, pero ahora que todo ha terminado puedo hablar con total libertad.
Poca gente lo sabe, pero cuando a una pareja le informan de que espera trillizos inmediatamente le sugieren someterse a una reducción embrionaria. El término en sí mismo deja poco lugar a la imaginación, pero sólo por confirmarlo, sí, es exactamente lo que parece, o sea, eliminar a uno de los fetos.
Cuando os conté que iba a referirme a mis hijas como las Supernenas alguien me sugirió en los comentarios que llamase al ginecólogo como a su archienemigo, Mojo Yoyo, cosa que ha estado presente en mi cabeza todo este tiempo.
Y es que para los médicos un embarazo múltiple sólo supone complicaciones y en muchos casos, como ha sido el mío, marean a los futuros padres con datos pesimistas, tratando de convencerles de que lo del embarazo múltiple ha sido una mala noticia y que lo mejor es eliminar a uno de los fetos. De hecho si te niegas parece molestarles, se lavan las manos e incluso te dicen que en el parto no se hacen responsables de la supervivencia del último bebé (palabras textuales).
Fuera del hospital ha habido gente de mi entorno que estaba de acuerdo con el ginecólogo, pero además de los motivos clínicos ("los trillizos son bebés muy enfermizos", "lo vas a pasar fatal en el embarazo") argumentaban razones económicas ("con dos os ibais a ahorrar un dineral"), cuestionando también mi capacidad y deseos de ser madre ("no creo que te vayas a hacer con los tres bebés", "si no estabais buscando ni uno, no sé cómo seguís adelante con los tres").
Como veis he tenido que soportar mucha presión, pero para mí no había ninguna decisión que tomar.
Veréis, yo sería un mando militar terrible. ¿Sabéis esas misiones en las que hay que sacrificar a unos pocos para salvar a muchos?. Todo se reduce a una cuestión matemática. La vida de 100 es más importante que la de 10. Parece una decisión simple. Dura, pero simple. Sin embargo en mi opinión no se pueden usar números cuando hablas de vidas.
Siempre me he reído del argumento de "Salvar al soldado Ryan". El hecho de que enviasen a un pelotón para rescatar a un solo hombre me parecía absurdo, una muestra más de ese estúpido comportamiento heroico tan yanki. Pero a la hora de la verdad la cosa cambia.
Yo soy una persona normal, ni muy buena, ni muy inteligente. Nunca pensé que algún día tuviera que decidir sobre la vida de una persona, pero llegado el momento no he dudado un sólo instante. Conmigo no se abandona a nadie. Cada persona cuenta y no se deja a nadie atrás.
De este modo vine aquí, modifiqué el título del blog, hice la imagen con las tres Lindsays y procuré escribir cosas divertidas. Nunca me arrepentí de haber seguido adelante con los tres fetos, pero durante todo este tiempo el miedo a que se confirmasen los peores pronósticos ha estado sobrevolando mi mente y eso me ha impedido disfrutar plenamente del embarazo y del blog.
Así pasaron los meses, todo evolucionaba perfectamente y cuando llegó el día os aseguro que estaba más optimista de lo que imaginaba. Nerviosa, pero muy confiada en que todo iba a salir bien. Y al principio fue así. Mis dos primeras bebas nacieron sin complicaciones. Pero la última no respiraba.
Había decidido que llamaríamos Jackie a la tercera como una especie de premio, porque era el nombre más bonito y seguramente sería la que tendría más complicaciones en el parto. Pero Jackie no respiraba. Mi Jackie. Mi niña pequeña.
Ya lo teníamos todo preparado. Las tres cunas, los tres biberones, cada prenda comprada de tres en tres. Y me imaginaba dándoles de comer a las tres, llevándolas al colegio a todas... aún no había venido al mundo y ya no podía imaginar mi vida sin ella.
Y entonces Jackie respiró. Costaba creerlo cuando la vi, tan pequeñita. Apenas un kilo y medio. Tuvo que estar 16 días en la incubadora para ganar peso, pero finalmente venció a Mojo Yoyo y hoy la tengo en casa, con sus hermanas.
La gente que no me conocía me ha llamado de muchas formas a lo largo de mi vida. He sido la hermana de Patri, la hija de Mari, la chica de la droguería, la chica que estuvo en coma... a partir de ahora seré la madre de las trillizas.
La madre de Jackie.
"Llamaradas" Ron Howard
Este blog no ha resultado como yo quería. Cuando lo abrí estaba convencida de que podría llenarlo de anécdotas divertidísimas sobre el embarazo, que escribiría un montón y que me ayudaría a reírme de los problemas y dudas de esta situación.
Pensaréis que soy muy dura, que he hecho lo que he podido y que me ha vencido el inevitable cansancio que supone la gestación, más aún tras descubrir que se trataba de un embarazo múltiple, pero no ha sido así.
Por supuesto, todo cambió cuando me dijeron que iba a tener tres hijas, pero no por los motivos que imagináis.
He callado por miedo durante todos estos meses, pero ahora que todo ha terminado puedo hablar con total libertad.
Poca gente lo sabe, pero cuando a una pareja le informan de que espera trillizos inmediatamente le sugieren someterse a una reducción embrionaria. El término en sí mismo deja poco lugar a la imaginación, pero sólo por confirmarlo, sí, es exactamente lo que parece, o sea, eliminar a uno de los fetos.
Cuando os conté que iba a referirme a mis hijas como las Supernenas alguien me sugirió en los comentarios que llamase al ginecólogo como a su archienemigo, Mojo Yoyo, cosa que ha estado presente en mi cabeza todo este tiempo.
Y es que para los médicos un embarazo múltiple sólo supone complicaciones y en muchos casos, como ha sido el mío, marean a los futuros padres con datos pesimistas, tratando de convencerles de que lo del embarazo múltiple ha sido una mala noticia y que lo mejor es eliminar a uno de los fetos. De hecho si te niegas parece molestarles, se lavan las manos e incluso te dicen que en el parto no se hacen responsables de la supervivencia del último bebé (palabras textuales).
Fuera del hospital ha habido gente de mi entorno que estaba de acuerdo con el ginecólogo, pero además de los motivos clínicos ("los trillizos son bebés muy enfermizos", "lo vas a pasar fatal en el embarazo") argumentaban razones económicas ("con dos os ibais a ahorrar un dineral"), cuestionando también mi capacidad y deseos de ser madre ("no creo que te vayas a hacer con los tres bebés", "si no estabais buscando ni uno, no sé cómo seguís adelante con los tres").
Como veis he tenido que soportar mucha presión, pero para mí no había ninguna decisión que tomar.
Veréis, yo sería un mando militar terrible. ¿Sabéis esas misiones en las que hay que sacrificar a unos pocos para salvar a muchos?. Todo se reduce a una cuestión matemática. La vida de 100 es más importante que la de 10. Parece una decisión simple. Dura, pero simple. Sin embargo en mi opinión no se pueden usar números cuando hablas de vidas.
Siempre me he reído del argumento de "Salvar al soldado Ryan". El hecho de que enviasen a un pelotón para rescatar a un solo hombre me parecía absurdo, una muestra más de ese estúpido comportamiento heroico tan yanki. Pero a la hora de la verdad la cosa cambia.
Yo soy una persona normal, ni muy buena, ni muy inteligente. Nunca pensé que algún día tuviera que decidir sobre la vida de una persona, pero llegado el momento no he dudado un sólo instante. Conmigo no se abandona a nadie. Cada persona cuenta y no se deja a nadie atrás.
De este modo vine aquí, modifiqué el título del blog, hice la imagen con las tres Lindsays y procuré escribir cosas divertidas. Nunca me arrepentí de haber seguido adelante con los tres fetos, pero durante todo este tiempo el miedo a que se confirmasen los peores pronósticos ha estado sobrevolando mi mente y eso me ha impedido disfrutar plenamente del embarazo y del blog.
Así pasaron los meses, todo evolucionaba perfectamente y cuando llegó el día os aseguro que estaba más optimista de lo que imaginaba. Nerviosa, pero muy confiada en que todo iba a salir bien. Y al principio fue así. Mis dos primeras bebas nacieron sin complicaciones. Pero la última no respiraba.
Había decidido que llamaríamos Jackie a la tercera como una especie de premio, porque era el nombre más bonito y seguramente sería la que tendría más complicaciones en el parto. Pero Jackie no respiraba. Mi Jackie. Mi niña pequeña.
Ya lo teníamos todo preparado. Las tres cunas, los tres biberones, cada prenda comprada de tres en tres. Y me imaginaba dándoles de comer a las tres, llevándolas al colegio a todas... aún no había venido al mundo y ya no podía imaginar mi vida sin ella.
Y entonces Jackie respiró. Costaba creerlo cuando la vi, tan pequeñita. Apenas un kilo y medio. Tuvo que estar 16 días en la incubadora para ganar peso, pero finalmente venció a Mojo Yoyo y hoy la tengo en casa, con sus hermanas.
La gente que no me conocía me ha llamado de muchas formas a lo largo de mi vida. He sido la hermana de Patri, la hija de Mari, la chica de la droguería, la chica que estuvo en coma... a partir de ahora seré la madre de las trillizas.
La madre de Jackie.
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